>Día internacional de la mujer

A propósito de la celebración en la que recordamos los logros más importantes de la mujer a nivel global, me gustaría hacer hincapié en la evolución del uso del género dentro de la lengua. En estos días se ha hecho cada vez más popular darle género femenino a todo lo que le quepa… y muchas veces a lo que no le cabe también. Veo textos hincharse con gran cantidad de ciudadanos y ciudadanas, ingenieros e ingenieras, médicos y médicas, estadísticas y estadísticos, etc., etc. Valga mencionar que si oigo “estadísticas” pienso en números y no en un grupo de mujeres profesionales de las ciencias actuariales. Igual pasa con “médica” que más me suena a un adjetivo que a una de esas maravillosas personas que curan y salvan vidas.

Algunos de los entendidos defienden mucho esta tendencia de la lengua y se sostienen en la lucha por evitar la invisibilización de la mujer. Entiendo el impulso, pero no veo por qué la compulsión.

La lucha por la emancipación y la libertad de la mujer es uno de los pilares sobre los que, tanto mis padres se han esforzado en educarme, comoespero hacerlo yo con quienes me toque formar. De hecho, las mujeres en mi vida (mi mamá, mi abuela, mis amigas, mi hermana, mis tías) forman parte de un mosaico que me revela lo mucho que nos hemos esforzado por la plenitud en la vida intelectual y social de la mujer, aspecto en el que afortunadamente, hemos dado pasos maravillosamente agigantados hacia un camino que apenas comienza.

Sin embargo, en cuanto a la lengua, encuentro excesiva la exigencia de la diferenciación de géneros. Concuerdo muchísimo con el pensamiento de Oscar Wilde que reza que la pose más difícil es la naturalidad. En ese sentido, hacer exigencias a la lengua, limitar la naturalidad de la economía del lenguaje y además forzarnos para aclarar cosas obvias, me hace pensar que estamos llevando la lucha adonde no es. Y no quiero tratar de hacer menos los esfuerzos de algunos… o algunas. Es solo que veo más urgente, por ejemplo, la lucha contra la castración femenina y los crímenes por dote que el empeño en que me digan autora, lancera, ciudadana.

Tranquilos todos y todas, cuando digan ciudadanos venezolanos yo sé que estoy ahí también. No me importa que se refieran a mi como aprendiz de académico, por ejemplo, pero sí me importa, y mucho, ver niñas embarazadas a los 12 años que de casualidad supieron cómo pasó, mujeres intimidadas por su propia sexualidad y hombres que se atrevan a gritarle en la calle cualquier cantidad de vulgaridades a alguna chica, como si su falda corta fuera un permiso implícito para faltar el respeto. Y este es el caso de mi país…

Invisibilizar a la mujer me parece harto difícil (particularmente en Venezuela y en Latinoamérica). No creo que nos haga falta tanto empeño en esto, como en muchas otras cosas que tienen que ver con nosotras mismas y nuestras compañeras de género.

Me divertí muchísimo hace un par de años cuando mi tutor de tesis y amigo, Reygar Bernal, escribió con humor genial lo exagerados que podemos ser con convenciones que distraen el camino de lo que verdaderamente nos interesa. En conmemoración a las mujeres por las que celebramos este día y a las que no hacen falta que las nombren para que se sienta su presencia poderosa, cito aquí parte del genial Sui generis

… diviértanse…

Carto en defenso del género masculino del lenguo castellano

Reygar Bernal

Nosotros los arribo firmantos queremos expresor nuestro preocupación y alarmo por el creciente tendencio—dentro de los instituciones oficiales, el constitución mismo y hasta el comunidod en generol—de hacer explícitos los diferencios de género que otroro se encontrabon implícitos en el modificación de género masculino. Eso nuevo locuro de hacer referencio a todo con marco evidento del tipo: ciudadano-ciudadana, delegado-delegada, doctor-doctora, funcionario-funcionaria, pájaro-pájara, piloto-pilota, pintor-pintora, testigo-testiga… sólo estimulo mayor discriminación entre el ciudadanío, puesto que llevo al idiomo actitudes propios de los personos que no tienen porque afector el bellezo de nuestro lenguo.

[…]

Por tal razón hoy, en horo bueno, nos levantamos y rebelamos ante semejante aberración y deseamos reivindicor nuestro lugor dentro de dicho esquizofrenio, “si no puedes contra el enemigo, únetele” rezo el dicho. Así pues, de ahoro en adelante nosotros –hombres, machos, masculinos, vernáculos– también modificaremos todo término cuyo terminación incluyo el ahoro tan importante morfemo flexivo que indico el género femenino , aún cuando éste seo incluyente para ambos géneros.

Igualmente, prosiguiendo en el terreno de los sustantivos, aceptamos que Caracas, Cumaná, La Guaira, Mérida, Valencia y Valera—como ciudades que son—se consideren femeninos. Pero para que el designación de género seo verdaderamente justo proponemos cambior el terminación de aquellas ciudades que tengon nombres masculinos, ya que no aceptaremos que nuestro morfemo flexivo seo usado en vano con cosos de mujeres. Así tendremos ahoro ciudades como Barquisimeta, Boconá, Cora, Las Tecas, Maracaiba y Puerta La Cruza.

Lo mismo aplico para los países, que son todos masculinos como Dios, y por ende deben cambior. Acostumbrémonos entonces a hablor de estados como Alemanio, Arabio Saudito, Australio, Colombio, Los dos Coreos, Costo Rico, Escocio, Españo, Francio, Holando, Inglaterro, Iraco, Irano, Italio, Nuevo Zelando, Panamó, Rusio, Somalio, Suecio, y por supuesto, no podío faltor nuestro país, el cual se debe llamor Venezuelo, o mejor aún, Repúblico Bolivariano de Venezuelo. Eso por no hablor de los continentes: Américo, Áfrico, Ásio, Europo y Oceanío.

Me parece absurdo que sólo se veon los palabros masculinos empleados como términos no marcados o genéricos y no se veo en cambio lo mismo situación en el caso de los palabros femeninos que se uson para indicor género no marcado o neutro. Ese es el caso de accionista, analfabeta, artista, colega, compatriota, economista, estilista, farmaceuta, guardia, indígena, jirafa, lingüista, persona, piraña, profeta, proxeneta, psicoterapeuta.

[…]

No hablemos de los pronombres, pues éstos estón muy bien divididos entre masculino y femenino, y si acaso se les ocurriero cambior el “yo” por un horrible “ya” y el “tú” por un abominable “tá” respetaríamos los términos originales porque “yo” ya tiene el , y ¿tó?, pues es casi ton repugnante como “tá”. Afortunado el adjetivo posesivo “su” que no se mete en pleitos de género.

Tampoco le haremos mente a los adverbios que idealmente sean siempre neutros. ¡Ni que estuvieramos completamente dementes! ¿no?. Igualmente se salvon los conjunciones y los preposiciones, que son demasiado pequeños para estarse metiendo en peleos de faldos y pantalones de los palabros adultos. No es precisamente en esos áreos donde hemos observado términos propensos a modificación, sino en el que el mayorío de los lenguos considero el elemento más importante del discurso: el verbo.

Al estudior con detenimiento el lenguo castellano observamos que al hablor de verbos, ¡somos nosotros los grandes discriminados! ¿Qué no? Baste un vistazo a los tres terminaciones del verbo en infinitivo: cantar, deber, fingir. Muchos dirón que son formos no personales, pero ¿y el ? ¿No les parece femenino? En cambio no hay masculino ni en apariencio, ¡No existe el -or de contor en contar! ¡Qué vergüenzo! ¿Es así como pretenden logror el igualdod?

[…]

Esperamos que nuestros lógicos y humildes sugerencios permiton hacer el idiomo de Cervantes aún más coherente y práctico, puesto que así se eliminarón no sólo los discriminaciones subliminales e injustos del género femenino, sino también los del masculino.

De esto manero sí podremos decir que se alcanzaró un sociedod de igualdod y todos los seres animados e inanimados entraremos en un justo, merecido y categórico división de género y número, lo cual haró el vido más equitativo, por supuesto, porque todos seremos claros y específicos géneros y números, y no nos confundiremos ni excluiremos mutuamente, ya que finalmente sabremos cual es nuestro espacio en el sociedod, el familio, el vido.

Así no cabró dudo que el profeto se sentiró más contento que nunco, porque sólo entonces demostraremos que entendemos lo que significo en esencio el frase todos fuimos hechos a su imagen y semejanzo. Se noto ¿no?

Que así seo, Amén

Firmo: Reygor Bernol

 

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