>Blogopodium – Letralia, desde el interior

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Hoy acercamos el lente sobre Jorge Gómez, autor del blog Letralia, quien sostiene que las suyas son algunas notas más en un océano inmenso de líneas marginales. El blog, que conocí como Letralia, se mueve entre publicaciones, citas, efemérides literarias y comentarios de la vida diaria. Uno de los encantos principales lo encuentro en el hecho de que Jorge, su autor, se dedica a seguir la actividad de quienes escriben en todas partes, con especial cariño si se trata de los que cultivan el género en las urbes pequeñas que lo rodean. Los estímulos literarios vienen de todas partes y no se detienen; con Letralia se disfruta del verdadero gusto por las letras y el arte, mientras se lee entre líneas lo feliz y plena que pueden hacer estos la vida, no importa dónde se esté.

Con su bitácora, Jorge logra pasar el resaltador por las actividades que enriquecen y hacen más deliciosa la vida tranquila y cálida de las ciudades pequeñas, lo que inspira a que se sigan más de cerca las actividades del arte y la cultura y logra también que la gente pida más, mientras se espera con todas las ganas que en efecto, haya más.Para hablar de actualidades, conviene tomar en cuenta el último post publicado por Jorge, en el que se celebra el premio Pulitzer de Junot Díaz y el necesario acercamiento a las letras de Norteamérica, cuya belleza y profundidad no debieran ser eclipsadas por los estímulos negativos y repetitivos de otras áreas de la vida de los países.

Pero Jorge no se queda ahí, Letralia es toda una pulpería que habla de arte, de música, de libros (antiguos y contemporáneos) de crítica literaria, de reseñas. Uno de los posts que más me han gustado ha sido el de su viaje a Ecuador y su encuentro con su tocayo, el escritor Jorge Dávila Vázquez.En ese espacio discuten, con una inmensa carga de humor negro, resuelven que la mejor solución para lograr más números en las publicaciones, que no suelen pasar de su número 11, es saltarse toda esa formalidad y empezar directo desde el 12. Lo mejor es el cierre: “¿Y qué pasaría si alguien pregunta por qué la revista no circuló más allá del número 12? El avispado editor, responde el mismo Jorge (Dávila, el tocayo) debería responder: ‘Para no llegar al 13, pues de todos es sabido que es un número fatídico’. Quizás echar mano de los números imaginaros o de los quebrados expresaría en mucho el ritmo de la publicación con cierto toque excéntrico (porque ¿qué gente de letras no lo es?) y por ese mismo carácter, ahorraría unas cuantas explicaciones.

El blog de Jorge, Letralia lo encontramos en: http://jorgeletralia.blogsome.com/

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