>Blogopodium ¿Censura en los blogs del Brasil?

>
Mientras en buena parte de las blogósferas latinoamericanas no se opina mucho en concreto sobre las intenciones de sus líderes con la información en línea, los blogueros brasileros (en un país donde es difícil pensar en censura) reaccionan de modo feroz contra ciertas disposiciones de su Carta Magna en cuanto a la información y a la libertad de expresión. Al parecer, en la Constitución de Brasil, se asegura esta libertad, pero se prohíbe el anonimato, cosa que en la red se vuelve todo un problema dado el carácter anónimo de muchos de los que opinan tanto en blogs como en Internet en general.

A todo aquél que haya querido opinar en un blog polémico, que haya llevado un blog con un tema pleno en participación o que simplemente de una vista general a los comentarios de uno que otro post, le será sumamente familiar la figura del anónimo. No deja de ser una figura discutida; pero no puede dudarse lo mucho que se expresa cualquiera que se protege detrás de la máscara del anonimato. De hecho, la participación que da pie a los medios ciudadanos en mucho ha tenido que ver con la posibilidad de hablar y de ser invisible para evitar ataques, críticas, o subestimaciones que pudieran tener como origen lo que rodea a una persona en particular. Después de todo, en las noticias periodísticas hay fuentes anónimas y tanto usted como yo gritamos más fuerte cuando estamos inmersos e invisibles en un mar de personas. Incluso los héroes de las historias más entrañables se escondieron tras una máscara. Por algo será.

Es probable que lo más importante sea reconocer que las opiniones, en su mayoría, son útiles, vengan de donde vengan; y del mismo modo, identificar cómo pueden comenzar los caminos que llevan a historias trágicas de silencios obligados que nadie quisiera protagonizar y que no convienen ni al Estado, ni al Gobierno, ni a la gente. Las alarmas que se encienden en las bitácoras cariocas ante una amenaza (borrosa y mutable) a ciertas libertades demuestran que la memoria de los duros tiempos pasados perdura en los brasileros y susurra una advertencia.

No estaría de más para nuestra silenciosa blogósfera echar un ojo a los vecinos. Sin caer en llamados ni furiosos puños cerrados, vale la pena tomar en cuenta que cualquier acción legal contra la expresión en línea es algo que empieza con tonos muy tenues y después es harto difícil de atrapar o de controlar, incluso para quien la concibe. En estos casos, como en la mayoría, intentar hacer que las voces callen a la fuerza es hacer que se multipliquen; y eso es algo que toma inusuales formas en estos predios, donde la censura más común es la autocensura.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *