>No es que no… es que si quieres que te cuente el cuento de Ana Bolena

>La de las esposas de Enrique VIII de Inglaterra es la historia mil veces contada… y dos mil veces escuchada. ¿Se puede hacer una lista de todas las obras que ha inspirado el escándalo más grande, quizás en toda la Edad Moderna? Muy poco probable. Éste es un saco hondo de documentales, novelas, obras, biografías, óperas, series, películas, y hasta diatribas religiosas y filosóficas. Yo creo que Hola no hubiese publicado absolutamente más nada en sus páginas salvo las fotos de Ana Bolena luciendo las joyas que le quitó a Catalina de Aragón y luego algunas fotos de paparazzi sorprendiendo a Enrique con Jane Seymour… y con varias más.

Y no sé si sea por mis años, pero quizás una de las versiones más emocionantes de este cuento universal la logra la serie irlandesa y canadiense, Los Tudor, que hace de Enrique un súper galán y de Ana Bolena una mujer de belleza teatral. Con tanta belleza física, al principio uno no se la toma en serio. (Por Dios, alguien compare los retratos históricos de Enrique VIII y al protagonista de la serie). Lo que se da en común y es algo que no deja de llamar la atención, es la trágica suerte de todos los que rodean al poder y de cómo un monarca danza entre guerras, crisis nacionales, cambios de religión casi siempre al paso que marca una dama; y esta dama no es la misma todo el tiempo por distintas razones (a las que la ley siempre se acomoda bien de uno u otro modo).
Pero es apasionante, sin duda, como la gran mayoría de los relatos históricos (que por algo forman parte de ella).

No haremos comparaciones con nuestra realidad, salvo el hecho odioso de cómo la vida nos cambia en un segundo por la decisión de uno. Pero complejos a un lado: en una Inglaterra que se cree a sí misma grandiosa la historia cruzó violentamente la esquina por los estímulos más primitivos de un líder que pasó a la historia, no precisamente por sus logros económicos, intelectuales, sociales, reformadores o revolucionarios. En esta historia se acerca una invasión desde el Este, el pueblo es analfabeta casi en su totalidad, los súbditos gritan mientras las hachas caen con velocidad sobre las cabezas de los “traidores” del momento; mueren nobles, filósofos irrecuperables y hasta reinas; los ministros aconsejan, las intrigas se tejen, ¿nos metemos a católicos o a protestantes? ¿somos religiosos o herejes?

Mientras tanto, los trepadores dan pasos sigilosos hacia el objetivo y más de una garganta siente el filo de la espada con una sola mirada… ¿y el Rey? En el medio, viendo cómo se mete dentro de la falda de la Bolena (o de la Seymur, o de la Howard, o de la Parr o de etc, etc, etc…).

La historia, con toda la parsimonia que registra, depende de cosas casi necias para girar. He escuchado a más de un inglés enorgullecerse por su Iglesia independiente, un movimiento reformista que nació de las ganas desmedidas de un rey por una mujer. En cualquier caso, material del bueno para escudriñar… pareciera que estas cosas no pasan de moda. ¿Será que algunas páginas de la Hola escriben algo de historia? Suena loco, pero… como que así es.

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