Global Voices: cinco años de peregrinaje tecnológico / Global Voices: five years of technological pilgrimage


Antoine de St. Exupéry dijo hace un tiempo que no éramos más que peregrinos que, yendo por caminos distintos, trabajosamente nos dirigíamos al encuentro de los unos con los otros. En mi opinión, los peregrinos que interactúan en Global Voices toman atajos tecnológicos para encontrarse. Sin duda, es una inmensa gama de pensamientos e ideas que generan una matriz de información que permite abrir una ventana a sitios ocultos bajo la sombra de los grandes medios; y que logra un encuentro excepcional en el que se compara, se contrasta, se aprendre y refleja en el otro.

Esto es lo que ha sido para mi formar parte de este grupo de riquísima heterogeneidad. Es la celebración de la comunicación en la diversidad. Es el encuentro y la comprensión gracias al uso de herramientas que permiten mirar un poco más de la punta de la nariz. Los editores, colaboradores, traductores, lectores y organizadores tienen en sus manos nada menos que un árbol de raíces cada vez más fuertes y ramas cada vez más altas. La libertad, la visión del nuevo mundo, la velocidad de la comunicación y el acceso a la información están en la base; y (quizás) sin saberlo, crea nuevas formas de mirar y de apreciar las culturas, de ver cómo viven los otros. Con Global Voices la comunicación gana fuerza y la forma aprehensiva de ver el exotismo se desvanece tras las redes que hacen puentes entre países, comunidades, pueblos, gentes, costumbres, sucesos… y por supuesto, bloggers.

Y hay aún muchísimo camino. La carrera alucinante que trae consigo el movimiento 2.0 está apenas comenzando. La interacción en línea abre las ideas y crea los espacios. Parece mentira que esta organización tenga menos de diez años en marcha… ¡y lo que nos falta por (re)correr!

De los posts que más he apreciado este año está el texto encantador de Catalina Restrepo, que muestra una cara más de la que llamé una vez la valiente Medellín. Una ciudad de fama mundial por razones infames. Mostrar a Medellín engalanada con las flores, la música y delicada fascinación que hechiza en Colombia es un trabajo de gran valor. Y estoy segura de que no es la única expresión del carismático pueblo colombiano. El camino de Medellín, pedregoso y lleno de altibajos da sin embargo paso a expresiones maravillosas como el festival de las flores. Sus autores en línea lo aprecian, lo cuentan, lo filman y lo recuerdan. Y así su representante toma estas reacciones, las presenta y las expande, mientras el lector, lejos de ser un simple receptor, participa en la alegría de una de las ciudades de Colombia en las que más se hace sentir la fuerza y la esperanza. Bravo por Catalina, bravo por Medellín, bravo por Colombia.

Antonie de St. Exupéry once said that we are nothing more than pilgrims, who laboriously head to meet one another. In my opinion, the pilgrims who have been participating in Global Voices take technological shortcuts to meet up. Without a doubt, there is a vast range of thoughts and ideas that generate a matrix of information opening up a window to see hidden places in the shadow of big media; and achieves an exceptional gathering in which one can compare, contrast, learn, and reflect with one another.

For me, this is what it has been like to be part of this group of rich heterogeneity. It is the celebration of communication in diversity. It is the gathering and the understanding that takes place thanks to the use of tools that allow us to look a little farther than the end of our
noses. The editors, authors, translators, readers, and organizers have their hands on a tree whose roots grow stronger and stronger and whose branches are higher and higher. The freedom, vision of a different world, the speed of communication, and the access to that information is the foundation; and (maybe) without knowing it, creates new ways of
looking at and appreciating cultures, to see how others live. With Global Voices, communication gains strength and the apprehensive way of looking at the exotic vanishes through the networks that build bridges between countries, communities, people, customs, events, and of course,
bloggers.

And yet, there is still a lot of path ahead of us. The amazing road that the 2.0 movement brings us, has just only started. The online interaction opens ideas and creates spaces. It is hard to believe that this organization has been in existence for less than 10 years…and we
have much farther to go!

Of the posts that I have most appreciated this year, one was the charming post by Catalina Restrepo, who shows another side of the city, which I once called brave Medellín. It is a city with a global reputation for infamous reasons. To show Medellín decked with flowers,
music, and delicate charm that enchants in Colombia is a worthy labor. I am sure that this is not the only charismatic expression of the Colombian people. Medellín’s rocky and up and down journey, without a doubt, allows for marvelous cultural expressions like the Festival of
Flowers, which its online authors appreciate, tell, film, and remember.

This way, its representative takes these reactions, presents them, and expands them, while the reader, far from being a simple receiver, participates in the joy of one of the Colombian cities where one can feel the strength and hope. Bravo for Catalina, bravo for Medellín, and
bravo for Colombia.

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