Encuentro de Global Voices 2010: Santiago de Chile

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El Summit de Global Voices de 2008 en Budapest fue mi primer encuentro cara a cara con los que están detrás de la misión casi apostólica de reportar lo que pasa fuera de lo que los medios tradicionales consideran “el mundo”. Si alguna vez tuve prueba de los beneficios que vienen con los intercambios de información y de experiencias de gentes de diferentes tierras, costumbres y orígenes, esto fue, sin duda, durante la semana en la que ví interactuar a esta comunidad. Y no sólo eso, fueron también días en los que se discutió sobre la importancia de defender el derecho a la expresión y a la libertad de opinión en Internet y se compartieron experiencias en la que la tecnología le dio la mano al avance y al desarrollo en comunidades escondidas a los ojos de buena parte del mundo (esta vez sin comillas).

En ese año yo tenía algunos meses reportando lo que pasaba en Venezuela a través de la blogósfera, particularmente en lo que respecta al mundo de la cultura. Para los que conocen un poco la situación política que reina ahora en mi país, no será difícil entender lo complicado que puede resultar mostrar un panorama claro de lo que pasa en las calles, incluso de lo que dice la gente. Desde hace diez años, el empeño de Venezuela en usar una sola cara, aunque estemos cansados de saber que tenemos muchísimas, ha empujado a llenar los espacios en el tema sempiterno de los delirios presidenciales y de su oposición. Por eso uno de los objetivos que desde ese entonces persigo es hacer un retrato más justo de cómo los venezolanos reobservan su identidad y su cultura, un camino tan pedregoso como el de El Dorado.
Por eso mi gran empeño en explotar y explorar las posibilidades de esta comunidad maravillosa en la comunicación intercultural de este nuevo mundo. En el último Summit discutimos posiblidades y evaluamos ideas. De ese modo pasamos por la importancia de aumentar posts sobre la cultura de los países, la definición de lo que verdaderamente es la cultura, la preocupación de ver el tema cultural como un reflejo de algo que entretiene simplemente, e incluso las dificultades de hacer actividades especiales dedicadas a este particular tan difuso.
Ahora que nos encontraremos en Santiago de Chile, una de las capitales mundiales de la innovación tecnológica dedicada a la educación y una hermana lingüística de Venezuela mis expectativas son enormes. Más aún dado el marco del año que la UNESCO quiere dedicar al trabajo urgente del acercamiento entre las culturas. El potencial demostrado y por ver de Global Voices a este respecto es enorme. Esta es una comunidad que celebra la diversidad, que aboga por la igualdad y que defiende las distintas caras de la libertad. El camino que se abre es amplio y a mi modo de ver, brillante.

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