>Abriendo el Festival Mundial de Poesía 2007

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Hace dos días se abrió con gran expectativa el 4to Festival Mundial de Poesía en la Sala Ríos Reyna del Teresa Carreño. La lista, en efecto, fue extensa y con muchísimos orígenes. Un banquete para que hasta los más alejados y menos interesados quisieran acercarse a dar una probadita de lo que celebran los poetas en tierras que nos suenan a cuentos de hadas y a grandes hazañas… Camerún, Palestina el Líbano…[hondo suspiro]

Ahora, debo confesar que me encuentro en una pequeña encrucijada: ¿debería concentrarme en lo excelso de los poetas o quejarme más bien de ciertas cosas de forma que entorpecieron muchísimo el disfrute pleno del juego estético de las palabras…

Me he reconocido en este columnilla personal como un ser bastante fastidioso. Así que voy a las dos cosas:

Cabe señalar que el haber pasado la mitad de la jornada sin ver las traducciones de los poetas no hispano parlantes permitió el disfrute de la lengua, mas no de lo que decía el poema (lo que hizo que un asistente muy ofendido usara todos sus pulmones para quejarse por largo rato) Pensé que eso de entender también importaba …

La gran homenajeada de la noche fue Ana Enriqueta Terán, cuya cara vi gracias al programa de mano, porque la “estrategia” de mostrar todo menos la cara de los que aparecieron en el documental impidió ver a la poetisa y a los que le rendían homenaje. Los celulares no pararon de sonar durante todo el acto, la gente se salió luego del intermedio y al final nos quedamos todos como si voláramos, pero bajito, por esas amarguras en el paladar.

Y sin embargo…

El juego incomparable de los poetas hizo del evento una fiesta de palabras propias y universales que identificaban a su gente y a la nuestra. Nos maravillamos de la descripción de lo extraordinario en lo cotidiano y de cómo los alquimistas de las palabras descubren nuestros secretos íntimos sin tan siquiera conocernos.

Entre mis favoritos estuvieron los poetas Julián Malatesta (Juan Julián Jiménez Pimentel), Rei Berroa, que hizo malabares con imágenes de paz y variaciones muy musicales, Marianela Corriols con su geometría femenina a dos tiempos, Marcel Kemadjou con cuadros de mil colores que se trajo desde Camerún y Pedro Martínez Escamilla que para terminar de sacarnos del templo de desprecio a la poesía tocó música Náhuatl antes de abrir su cofre.

Tenía muchas expectativas con el poeta ruso Yevgueni Yevtushenko, el que aboga por de todo pro humanidad y quien ha tenido una de las visiones más sensibles sobre el conflicto de Los Balcanes.

Pero eso también nos lo negaron.

Nos consolaremos aquí con este fragmento del poema Me gustaría.

Para mí, ser yo mismo no es bastante,
¡Dejadme ser todo el mundo!
Estaré en miles de ejemplares hasta mi último día
para que la tierra vibre conmigo
y las computadoras enloquezcan procesando mi censo universal.
Quisiera combatir en todas tus barricadas, humanidad,
y morir cada noche como una luna exhausta,
y amanecer cada día como sol recién nacido
con una suave mancha inmortal en la cabeza.
Y cuando muera, un François Villon siberiano,
que no descanse mi cuerpo ni en la tierra francesa, ni italiana,
sino en la tierra rusa, amarga, en al colina verde,
donde por vez primera me sentí todo el mundo.

Y.Y.

Nota: Por si les pasa lo que a mí durante el festival, quisiera aclarar que lo que espero es emular cómo se presentaron las imágenes y las traducciones… a ver si es que es un estilo y yo no lo capté.

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