>Disfrutando del poeta en la casa del lingüista

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Rei Berroa: Lingüística y poesía

Fui con la alegría de los escapados (pues, porque me escapé) a la Casa Nacional de las Letras o la casa de Andrés Bello a ver lo que Rei Berroa llamó una conversación sobre lingüística y poesía. El poeta habló de lo que mejor domina: la poesía; y nosotros hablamos de lo que es nuestro: la lengua. Así fue como en un principio, el encantador profesor Berroa nos explicó muy bien la labor de los poetas y su deber de canalizar lo que todos pensamos, de ser el alma de la gente y de hablar por ella con el instrumento maravilloso de la lengua.

Lo mejor de todo fue la participación de los asistentes, cómodos sosteniendo sus argumentos sobre la lengua, a veces de acuerdo a veces en desacuerdo. Por lo general, al acercarnos a este tipo de eventos nos topamos siempre con personas que se salen bastante de la norma y que le dan matices a los colores que rellenan los espacios en los que se reúnen los que quieren compartir su visión de la poesía. Este fue uno de los casos. Hablamos de la evolución del lenguaje, de quienes lo resguardan (como Rafael Cadenas) de quienes lo destruyen y en fin, si de verdad se destruye o no. Gracias a Berroa se resolvió finalmente que los grandes poetas no pierden vigencia y que funcionan como un espejo atemporal que arranca los pies de la tierra para verla a través de otros lentes. Por eso, este festival es una maravilla para los que quieren saber qué se está haciendo unas pulgadas más allá de la punta de la nariz.

Evidentemente, escribir aquí de lingüística y poesía llevaría muchas vueltas de scroll bar, cosa fastidiosa en un blog. Me limito (y creo que bastará) con compartir aquí el malabarismo lingüístico y hermoso que Rei Berroa logró que se nos “enredara en el espiral del oído” y cayera “en el pozo del corazón”. En Tres variaciones sobre el tema de la paz y la paloma se siente maravillosamente la experiencia musical, el juego del lenguaje y en fin, el deleite de recibir en una bandeja de plata, primorosamente y elegantemente decorada, el mensaje que aún nosotros, pobres, no terminamos de entender sobre la paz… Y con eso cerró el maestro y partimos todos: andando con el paso un poco distinto.

I

Es tanta la paz de una paloma
que dicen los expertos en la paz
que sólo bastaría una paloma
para traer sobre la tierra toda la paz
que buscan los humanos sin saberlo.

II

Son tantas las palomas de la paz
que dicen los expertos en palomas
que sólo una paz sería necesaria
para atraer a todas las palomas
que buscan al humano sin remedio.

III

Si la paz se vistiera de paloma
dicen los expertos en humanos
con una sola paz nos bastaría
para darle sus alas a la tierra
haciendo del humano una paloma.
[¿] No es mucho pedirle
a la paz o a la paloma.[?]

RB

[Del libro en ciernes Palomas pensajeras]

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