Venezuela en la Bienal de Venecia 2013

Pabellón de Venezuela - Bienal de Venecia 2013
Un Bolívar encapuchado [el nombre lo puse yo] – Pabellón de Venezuela – Bienal de Venecia 2013
Con este post (como con muchos otros) me pongo en la cola larga de los que publican comentarios y fotos sobre Venecia, su Bienal y la muestra de Venezuela que se envió este año. Empecé con esto queriendo compartir en Facebook las pocas fotos que tomé  y pensé que se vería menos desaliñado compartir lo que tengo aquí junto con un par de ideas nada originales, pero que no le vienen mal a este humilde diario un tanto éxtimo.

Sobre la visita a Venecia por primera vez prefiero no comentar. La razón es sencilla: aún no sé cómo describir el haber caminado por una ciudad con la que soñé desde niña ni el modo como superó con creces mis expectativas. Eso dejémoslo así.

Prefiero compartir, al menos por el momento, algunas de las imágenes que fueron parte de toda una experiencia sensorial dentro del pabellón de Venezuela en la Bienal. Sé que la decisión  de llevar muestras de arte urbano “subversivo” fue altamente controvertida, mucho más después de los soponcios que causó el premio de la última Bienal. Sin embargo, pienso que dar una mordida a lo complicado de la situación de Venezuela no es nada fácil. Cualquier cosa en la polarización venezolana crea ataque. Basta un twit, un post o un video para ganarse una cayapa. Y nada de esto me excluye. Como venezolana en el exterior desde hace casi ya cinco años fuera del país (que son nomás dos de los muchos elementos que arman las identidades que me invento y que me imponen), la introducción y las notas al pie de lo que sea que opine están ya escritas (aunque no por mi) y generarán respuesta.

Así que, qué más da… Aquí impresiones y fotos de la muestra de Venezuela en la Bienal:

De modo resumido y bien montado queda aquí la muestra y el ensamblaje en un video hecho por la Galería de Arte Nacional (GAN):

Y algo más montado por VernissageTV. Aquí se ve un poco mejor la muestra del video-mapping que hizo ‘Shock’ (y que en mi opinión fue lo más impactante):

Entonces cuento un poco de lo que vi y de lo que veo. Veo polos que se desesperan por enviar lo mejor de lo mejor y polos que quieren mostrar lo que está pasando. También veo grupos en el poder que intentan eternizar movimientos de rebeldía que después de más de una década empiezan a dar vueltas sobre su propio eje. Vi una muestra de arte urbano por que el que caminé por muchos años y que me mandó en dos segundos de vuelta a mi cotidianidad en Caracas. Vi un inmenso talento para envolver y sumergir al espectador en realidades que probablemente no conoce; y vi también una muestra (aunque en mi opinión muy pequeña) de la angustia del día a día dentro de la violencia urbana característica de la Venezuela de esta época.

Mural visto junto a la animación de 'Shock'

Pero debo decir que veo también una gran incapacidad para cambiar de tema. Me cuestiona pensar que un movimiento que se preocupa por el protagonismo de la gente no muestre sino un puñado de caras a repetición. Del mismo modo, al recordar muchas de las críticas y los análisis que se han hecho en prensa y en medios, me desespera leer entre líneas el menosprecio tan grande que todavía tienen muchos obsesionados con la imagen de Venezuela en los clubes exclusivos del mundo internacional y que no hacen sino alimentar la llama.

Y esto me lleva a preguntarme ¿de qué hablábamos antes de la Revolución Bolivariana? Un poco en la misma tónica en la que nos preguntábamos cómo hacíamos antes de la era de la telefonía móvil. Un buen trozo del país no entiende mucho de esta Revolución. Yo confieso que comprendo a muchos de sus defensores, pero que al final la entiendo poco. No obstante, sé que hay muchos que la sienten, que la viven y que trabajan muy duro por ella. Y aún así, este cuento de los buenos contra los malos, que no nos deja nada, nos lo seguimos echando y nos lo seguimos creyendo.

Ahora, más allá de eso y volviendo a la Bienal, he de compartir aquí algo que en específico no me gustó, y es la bendita necesidad de dibujar una cara nítida y en blanco y negro de una cultura tan multicolor. Y no solo una cara nítida, la cara nítida de la realidad urbana de Caracas. No quiero decir con esto que la muestra no haya sido representativa, ni mucho menos que no haya sido buena; fue original y envolvente. Pero lo que quisiera dejar aquí en escrito es que me frustra escuchar música llanera y ver videos del teleférico de la capital en una muestra hecha para representar a Venezuela en el año 2013.

Si las culturas son diversas por definición, las de Venezuela son un estallido de colores y figuras. Pujar por armar una identidad eternamente rebelde (que a veces pareciera eternamente adolescente) y que se envuelve siempre de la misma música, el mismo aire y las mismas imágenes es encerrar y quitarle el aire a un ente vivo. Pasar por murales magníficos que recrean un imaginario histórico y colectivo (tratando de dejar de lado la intención de propaganda instalada detrás) y luego ver los tags del movimiento graffiti de Venezuela muestra una gran presencia de la globalización en el arte urbano de Venezuela, pero dice poco de las nuevas muestras de arte y de pensamiento. Pero bueno, vuelve el perro arrepentido, ¿vale más algo que sea representativo o algo que dé el turno a las nuevas expresiones y los debates profundos del arte y en el arte de Venezuela?

 

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